* Convocatoria, notas de prensa *

Banner electrónico y convocatoria del concurso Mujer migrante, cuéntame tu historia

Ver archivo anexo

El INMUJERES Lanza la Convocatoria al Concurso Mujer Migrante, Cuéntame tu Historia

El Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) promueve el respeto a los derechos humanos de las mujeres en las distintas migraciones y el reconocimiento de su participación en el desarrollo de los países de origen y de destino.

Por ello, con la finalidad de promover el conocimiento y la difusión de las condiciones, problemáticas y experiencias exitosas vividas por las mujeres en las migraciones y contar con propuestas para la resolución de problemáticas específicas, el Inmujeres lanza la convocatoria al concurso “Mujer migrante, cuéntame tu historia”.

Son diferentes factores y causas las que motivan la movilidad de las personas, desde aspectos tradicionales, culturales, búsqueda de identidad o el cambio climático, hasta la inseguridad, la violencia, las crisis económicas, etcétera. Para México, la migración es un fenómeno de gran relevancia, al tratarse de un país de origen, tránsito, destino y retorno de personas migrantes, donde mujeres y hombres participan casi a la par, pero con implicaciones y consecuencias diferenciadas.

Las migrantes muchas veces sufren discriminación, violencia y desigualdades en su país de origen, durante su trayecto, en su lugar de destino y/o en el retorno; no obstante, la migración de las mujeres puede traducirse también en empoderamiento femenino, independencia económica y mejores oportunidades de vida.

Este concurso está dirigido a migrantes internacionales que viven en México y a mexicanas que han migrado dentro o fuera del país, quienes podrán participar en dos categorías: video o escrito, y ganar hasta $50,000.00.

Los trabajos y la documentación requerida serán recibidos de manera electrónica desde el 8 de junio de 2015 hasta las 24 horas del 31 de julio de 2015 (tiempo del centro de México).

Conoce la convocatoria consultando a partir del lunes 8 de junio, la página electrónica: http://aplicaciones.inmujeres.gob.mx/mujermigrante

España, el país europeo con más emigración hacia América Latina
Publicado por ElMundo.es, España
Madrid, 8 de junio de 2015 (EP).- La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha detectado una inversión en el sentido del flujo migratorio entre Europa y América Latina, de tal forma que cada vez son más los europeos que deciden cruzar al otro lado del Atlántico, con España a la cabeza de estos datos.

En un nuevo estudio, la OIM muestra cómo desde 2010, por primera vez en 14 años, están siendo más quienes emigran de Europa a América Latina y el Caribe que a la inversa.

En 2012, 181.166 europeos optaron por emigrar, frente a 119.000 latinoamericanos. En el caso de estos últimos, las cifras se han desplomado un 68% desde 2007, cuando se alcanzaron niveles sin precedentes.

La mayor parte de la migración hacia América Latina procede desde España, tanto en términos absolutos como relativos. Así, mientras que en 2003 poco más de 7.000 personas salieron desde España y 37.000 desde otros países europeos, en 2012 el dato español pasó a 154.000. El del resto de la UE, principalmente Italia, Portugal, Francia y Alemania, cayó hasta 26.000.

La subdirectora de la organización, Laura Thompson, ha subrayado que estas cifras demuestran un "cambio en los flujos" fruto de las "realidades socioeconómicas". En este sentido, el estudio acredita que el perfil de quienes emigran hacia América Latina y el Caribe no es el de un retornado, sino el de un europeo en busca de oportunidades.

La región latinoamericana acogía en 2013 a más de 8,5 millones de extranjeros, más de medio millón más que en 2010 y 2,5 millones más que en el año 2000. En cuanto a los destinos, han bajado Argentina, Brasil y Venezuela, países tradicionales de acogida, y han subido Chile, Perú, Bolivia y Ecuador.

Emigración intrarregional

La mayoría de los latinoamericanos que quieren emigrar eligen ahora un país de su propia región, principalmente Argentina, Venezuela, Costa Rica y República Dominicana. La OIM atribuye esta elección "en parte" a la crisis económica que ha afectado a la UE en los últimos años y que habría restado oportunidades laborales.

Quienes eligen venir a Europa, proceden principalmente de Brasil (23%), Colombia (11%), Perú (9%) y Ecuador (9%). La mayoría (53%) recala en España, mientras que el resto se reparte por este orden en Italia, Reino Unido, Francia, Países Bajos y Portugal.

La OIM analiza también en su informe la situación en la que se encuentran quienes emigran desde América Latina y el Caribe hacia la UE, parte de los cuales deben hacer frente a situaciones de desempleo. La tasa de paro es menor entre las mujeres que entre los hombres en los cuatro principales países de destino.

En España, por ejemplo, el nivel de desempleo entre los inmigrantes es un 12% menor en el caso de las mujeres. Además, según la OIM, las extranjeras tienen una tasa de paro un 10% inferior al de las mujeres españolas.

Juan José Li, economista senior de BBVA Bancomer.- Señaló que el número de menores migrantes (niños y adolescentes) que llegaron a EU solos, se multiplicó 12 veces en un periodo de 11 años, al pasar de 4 mil 792 a 57 mil 496; esto implicó un aumento en el presupuesto al Programa de Menores No Acompañados de EU, de 37 millones de dólares en 2003 a 868 millones para 2014, lo cual representa un 95% más. Explicó que las causas que originan la migración de menores de edad son diversas; sin embargo, la pobreza en los lugares de origen es la constante que ha desembocado que menores busquen otras oportunidades, así como alejarse de la violencia en sus comunidades. Sostuvo que no obstante, su estatus de menor indocumentado en el vecino país impide que se tenga un registro y conocimiento del tipo de trabajo que realizan. “Los que llegaron a encontrar un familiar, puede dedicarse a las labores del hogar o del negocio familiar, y los que no, probablemente sí estén trabajando, pero es muy complicado en EU”. De acuerdo con el Anuario Migración y Remesas México 2015, realizado por la fundación BBVA Bancomer y la Comisión Nacional de Población (Conapo), del periodo de 2010 a 2014, se incrementó el porcentaje de niños mexicanos no acompañados: pues, mientras en 2010 el 67 por ciento de los indocumentados menores viajaron sin compañía; para el 2014, este porcentaje creció a 83.9 por ciento, de los cuales dos de cada diez menores son niñas o adolescentes. También se incrementaron los migrantes aprehendidos de procedencia centroamericana, al llegar a más de 20 mil menores en el 2013 y más de 50 mil durante el año 2014. Así, mientras en 2011, el 73 por ciento de los menores aprehendidos eran mexicanos, para 2014 la tendencia se revirtió con 75 por ciento de menores de Centroamérica. El analista recordó que las leyes en Norteamérica son más estrictas para que una persona se considere parte de la Población Económicamente Activa (PEA), a partir de 21 años en algunos estados, por lo que a un indocumentado se les complica realizar actividades laborales. Respecto al incrementó en el presupuesto al Programa de Menores no Acompañado, comentó que repuntó luego de que el presidente Barack Obama calificó de “emergencia humanitaria” el arribo masivo de infantes migrantes no acompañados hacia EU. Detalló que este programa, permite dar albergue a los indocumentados hasta el momento de ser entregados a un familiar o deportarlos a sus lugares de origen. Indicó que para el caso de los mexicanos, está muy correlacionado con el flujo migratorio de los adultos, así como de la economía norteamericana, por lo que sigue esas tendencias; “más adultos migrantes, más niños migrantes”. Manifestó, que la tendencia de migración no cambiará mientras no haya mejores condiciones económicas en los países de nacimiento, principalmente los provenientes de Centroamérica. La Razón.

Canadá.- El Tribunal de Derechos Humanos de Ontario, determinó que Presteve Food Limited indemnice a dos mexicanas que laboraban para esta empresa, por medio del Programa de Trabajadores Extranjeros Temporales, y que fueron víctimas de insinuaciones y acoso sexuales, discriminación y ambiente laboral nocivo. Las 2 mujeres forman parte de un grupo de 39 trabajadores; tras la resolución una de ellas recibirá la indemnización por daños más alta en la historia del tribunal, con más de 160 mil dólares canadienses. La Jornada.

La odisea de los refugiados que la UE quiere repartir entre países miembros – El País, Madrid

Miles de refugiados sirios y sin papeles se agolpan en las islas griegas del Egeo

Mariem (nombre supuesto), vecina de la periferia de Damasco, llegó a la isla griega de Kos hace una semana huyendo de la guerra. “Para ir al trabajo, un trayecto de 20 minutos, tardaba más de dos horas porque debía pasar seis controles, del Ejército y de los rebeldes, con francotiradores. Y otro tanto a la vuelta… La vida se ha vuelto irrespirable: sin luz, ni agua, con gente comiendo hierba u hojas de los árboles porque no tienen más… En Siria no vivía, sólo era una zombi”, cuenta.

Como Mariem, miles de refugiados de Siria, Irak, Eritrea o Afganistán han llegado desde principios de año a las islas griegas del Egeo contiguas a Turquía (Mitilene, Samos, Leros, Chíos o Kos). Su afluencia es un 327% mayor que en 2014, según la policía griega (seis veces más, hasta los 42.000 en mayo, según Acnur, la agencia de la ONU para los refugiados). Miles de extranjeros –incluidos muchos inmigrantes irregulares- se hacinan en los puertos ante la impotencia de las autoridades y la incapacidad material del Estado para atenderlos. La principal ayuda que reciben procede de los isleños: comida, lavado de ropa, pañales de bebé o compresas higiénicas. Entre los recién llegados hay muchas familias con niños. Son, junto con los arribados a Italia, parte de los refugiados que la UE quiere reubicar en otros países de Europa.

La mayoría de ellos no puede permitirse gastar los 30 euros diarios que cuesta una habitación en un hotel barato, como la que comparten Mariem, cristiana, y sus dos nuevas amigas, compañeras de travesía ilegal desde Turquía: una suní de Alepo y otra de Damasco. La mayoría duerme en los parques o se hacina en un viejo hotel abandonado. Sin luz ni agua corriente, salvo un par de tomas en el exterior, y con baños inutilizables, el refugio parece un agujero negro. “Duermo en un balcón con otras tres personas; así evito los olores nauseabundos del interior”, cuenta Yassim Salangi, un afgano de 27 años.

8.000 euros para llegar a Holanda

Desde Kos, la siria Mariem confía en alcanzar pronto Atenas -"los papeles de refugiada tardarán una semana, me dice la policía; me ha bastado con presentar mi pasaporte sirio"- para desde allí emprender la misma ruta, muchas veces a pie, que siguió su hermano unos meses antes: norte de Grecia, Macedonia, Serbia, Hungría, y luego el salto a Holanda. Un mínimo de 8.000 euros más a los coyotes, y quién sabe cuánto tiempo, para llegar a su meta. "Al menos yo espero hacerlo en verano, con buen tiempo. Mi hermano pasó en invierno, a pie y durmiendo en el bosque, empapado y con temperaturas bajo cero", cuenta la mujer.

En virtud del Tratado de Dublín II, del que Grecia es firmante con los países de la UE salvo Croacia, los solicitantes de asilo deben formular su solicitud en el primer país al que llegan -Grecia e Italia son los más afectados- y éste no puede concederles permisos para viajar libremente por Europa. La sobrecarga de llegadas, y el fallido sistema griego de asilo -es uno de los países de la UE con menor número de concesiones, en torno al 2%-, obliga a los irregulares a ponerse de nuevo en manos de los traficantes para salir de la ratonera griega, en un negocio que según varios expertos mueve alrededor de 2.200 millones de euros al año. Las autoridades griegas han solicitado con insistencia la revisión de Dublín-II, así como una mayor implicación europea para afrontar la crisis. "Aquí debería estar Frontex, ayudando, y todavía no les hemos visto el pelo", se queja el alcalde de Kos. Una situación que, espera, pueda ser pronto aliviada por la introducción del sistema de cuotas.

El hacinamiento es tan palpable que la Cruz Roja ha instalado alrededor varias tiendas de campaña, con camastros de tijera y mantas, como la que ocupan cinco hombretones sirios, un taxista de Raqa y su hijo de siete años, tres kurdos de Kobane (un sastre, un olivarero y un panadero) y un muchacho de Alepo. “Raqa… Daesh (el acrónimo árabe del Estado Islámico de Irak y Levante)… grrrrrrr”, dice el taxista, rebanándose el cuello con el dedo. Todos ignoran dónde acabarán en Europa, y se encogen de hombros al ser informados de la existencia de un sistema de cuotas, que Marien afirma conocer, aunque prefiere reunirse con su hermano en Holanda.

Para desahogar a las islas, Atenas ordenó en febrero, cuando empezó esta crisis, su traslado exprés al puerto del Pireo. Pero las líneas regulares de ferris no dan abasto, como tampoco los policías para tramitar los expedientes. “Nos han mandado cuatro personas de refuerzo; somos nueve para gestionar llegadas diarias de hasta 300 personas. Antes tardábamos tres o cuatro días en un caso; ahora más de dos semanas”, cuenta un agente.

“Hablamos a diario con el Ministerio de la Marina para que flete un barco que pueda llevarse de golpe a 1.000 o 2.000”, explica el alcalde de Kos, Yorgos Kiritsis. “No tenemos capacidad, no podemos hacernos responsables del albergue, hemos puesto un retén policial y otro de la guardia costera, y gestionamos la limpieza”. Cuesta creer lo último tras visitar el lugar, un cúmulo de basura, restos de fogatas y cristales rotos, entre charcos negros como la hez y nubes de mosquitos. Muchos bebés empiezan a sufrir reacciones alérgicas por el calor y la atmósfera insalubre del lugar.

“Nadie está a cargo, ni la alcaldía ni el gobernador… temen asumir responsabilidades”, lamenta Christos Sideris, uno de los dos voluntarios de Cruz Roja en la isla. “Pero al menos tienen un techo, hasta abril dormían todos en el puerto, al raso”. El mismo puerto por el que a diario pasea Mohamed (nombre supuesto), un universitario de Lataquia que observa curioso a compatriotas con los que no se habría cruzado jamás en Siria. “Nunca me habían tratado como un ciudadano de segunda, o de tercera. Y ahora es lo que soy”, suspira. Como el resto de los miles de extranjeros que llegan a las islas griegas, o a Italia o Malta: cuerpos extraños en las extremidades de Europa.

En la cola mundial, Brasil estudia ahora cómo atraer inmigrantes – El Pais, Madrid, 08 Jun 2015

nueva ley de inmigración

En la cola mundial, Brasil estudia ahora cómo atraer inmigrantes

Una nueva ley pretende acabar con una norma obsoleta y restrictiva con los extranjeros

· Menos samba y más paciencia

María Martín São Paulo 8 JUN 2015 – 15:41 CEST

Hay una paradoja que no discute el Gobierno, ni los extranjeros que trabajan en el país, ni los consultores especializados: a pesar de necesitarlos, Brasil es un país extremamente cerrado para los inmigrantes. Con cerca de 200 millones de habitantes, los extranjeros representan solo el 0,3% de la población, un número históricamente insignificante. La media mundial está en el 3%.

Hace años que Brasil pretende invertir su situación y atraer mano de obra cualificada, pero avanza mucho más lentamente que las necesidades de un mercado que necesitaría seis millones de profesionales extranjeros, según dijo el exministro de la Secretaria de Asuntos Estratégicos, Marcelo Neri, en 2013. No lo tiene fácil. Brasil no es atractivo para los inmigrantes y, según la consultora canadiense Brookfield Global Relocation Services, es el segundo país que más dificultades presenta a los expatriados, solo después de China. El gigante de Latinoamérica, construido por extranjeros y que en 1900 contaba con un 7% de inmigrantes, ocupa la 49 posición de 60 en el ranking del IMD World Competitiveness Yearbook sobre legislación favorable a la inmigración.

El paso más importante de los últimos años se ha aprobado en el Senado en forma de proyecto de ley y pretende sustituir la norma actual, redactada con la pluma de la dictadura militar, en 1980. El texto, que aún tiene que ser aprobado –algún día– en el Congreso, supone, según los especialistas consultados por este periódico, un avance que, aunque con pocas novedades, pone orden en una política extremamente burocrática y obsoleta. La ley actual pasa por los despachos de nada menos que cinco instituciones: la Policía Federal, el Ministerio de Justicia, el de Trabajo, el Ministerio de Exteriores y el Consejo Nacional de Inmigración.

Los relatos de los inmigrantes desde hace años incluyen esperas de cuatro semanas solo para pedir cita para comenzar los trámites para obtener el documento que te permite trabajar; traductores voluntarios y caos en la Policía Federal que no tiene medios suficientes para atender el boom de pedidos de asilo y peregrinaciones de sede en sede en busca de información fiable.

"Nuestro problema era que mi novia no podía trabajar. Aunque nos casásemos, con mi visado temporal ella no podía conseguir un empleo", relata el francés David P. que llegó a Brasil en 2011. "Tuvimos que esperar dos años y la conversión de mi visado temporal a permanente para que ella tuviese autorización para trabajar, pero no fue fácil. Tuvo que ir a la Policía Federal y al Ministerio de Trabajo muchas veces porque las informaciones que le daban eran contradictorias. Al final, haciéndose amiga de un funcionario del ministerio, consiguió el documento. Después de eso, en octubre de 2014, me fui de la empresa que me contrató y, desde entonces, no sé si mi visado permanente es válido o no. Me dieron informaciones, otra vez, contradictorias. Aún no he salido del país desde entonces, así que ni sé si tendré problemas…", cuenta David.

El proyecto de ley contempla cambios importantes para el extranjero como la posibilidad de cambiar el estatus de sus visados sin salir del país, facilita el trabajo de los estudiantes durante sus vacaciones, protege más a los refugiados, establece normas más claras para la reagrupación familiar y la concesión de permisos de residencia permanente, pero deja lagunas importantes. “La ley no resuelve la validación de diplomas de profesionales extranjeros que esperan demasiado tiempo [pueden ser años] para homologar sus títulos para trabajar aquí”, lamenta el presidente del Consejo nacional de Inmigración (CNIg), Paulo Sérgio de Almeida, firme defensor de la importancia de la aprobación de este texto.

“La ley es importante pero tiene que complementarse con más medidas para atraer mano de obra cualificada que nos interesa y que no tenemos”, lamenta el director de Análisis de Políticas Públicas de la Fundación Getúlio Vargas, Marco Aurélio Ruediger. La ley da un peso importante a las cuestiones humanitarias, pero evita directrices más específicas para los profesionales. "¿Por qué todos los años se habla de nuevos proyectos para mejorar nuestra infraestructura? Porque no tenemos, aún teniendo dinero está mal empleado por métodos de ejecución super atrasados y eso evoluciona con la inmigración”, completa João Marques, director y presidente de EMDOC, una de las principales consultoras de movilidad global del país.

La consultora de Marques, basada en el IMD World Competitiveness Yearbook, sitúa Brasil en la 57 posición, de 60 países, en disponibilidad de mano de obra cualificada. “Las leyes migratorias se van equiparando a las de otros países desarrollados, pero ellos tienen necesidades diferentes a las nuestras. Nosotros necesitamos abrirnos más”, afirma Antonio Cândido, CEO de la consultora especializada Overseas. “Esta ley no tiene ninguna característica para situarnos como país abierto, continúa siendo rígida”, dice Cândido.

El nuevo texto tampoco establece qué órgano cuidará de qué, una crítica común de todos los entrevistados, porque no pone orden en la operacionalidad de la ley, descentralizada en manos de cinco autoridades diferentes.

La ley, “urgentísima” según de Almeida, debería llegar a la Câmara a finales de junio, pero los especialistas no confían en que, con el clima político y económico del país, vaya a entrar en la agenda del Congreso tan rápido como debería. “Veo a mucha gente diciendo que la ley es innovadora y que va a cambiar todo, pero no creo que sea una prioridad para los congresistas, yo no soy optimista. Y es un asunto importante porque Brasil está completamente fuera del contexto mundial en cuestiones de inmigración. Brasil es un país donde se regulariza al haitiano en un día, pero se tarda meses para el empresario”, mantiene Marques.

Si se le pregunta, el brasileño lo tiene claro: el 73,7% está a favor de la llegada de extranjeros com alta cualificación profesional, mientras el 74,3% no quiere que lleguen imigrantes sin documentación, según una encuesta de la Secretaria de Asuntos Estratégicos. Algunos extranjeros que, en teoría son bienvenidos, lo ven diferente. “Cuando te hacen esa pregunta la respuesta para el brasileño es fácil, pero cuando les toca a ellos directamente o a su entorno no se sienten tan cómodos con extranjeros. La realidad es que la élite brasileira no quiere ver amenazada su situación privilegiada, aunque eso suponga un menoscabo para el desarrollo del país”, afirma el español Javier García-Ramos. “ Eso se ve más claramente entre los médicos, abogados o ingenieros”.

Dos años como inmigrante clandestino

El español Antonio [nombre fitício] está hace dos años trabajando en Brasil pero no tiene visado. Sin él tampoco tiene cuenta en el banco, ni contrato de alquiler a su nombre, ni contrato de trabajo ni derecho a la asistencia médica. Lleva una vida normal y paga sus cuentas gracias a los amigos, pero de cada cierto tiempo se siente un inmigrante clandestino, con todas las letras.

Hoy, según su pasaporte, Antonio está en tierra de nadie. Para poder salir de Brasil y que no le impidan volver por haber estado en el país ilegalmente, ha aprendido a deslizarse como una anguila entre fronteras. Viaja 24 horas en autobús, de Rio de Janeiro hasta Foz de Iguaçú, en la frontera con Paraguay. Allí, cruza la frontera a pie, sella su salida del país, pero aprovechando la enorme movimentacón turística y comercial del lugar, consigue volver a entrar sin registrar su entrada. Para las autoridades salió y no volvió, y su estancia ilegal no queda registrada en los registros migratorios. En dos años, Antonio ha hecho este viaje-puente cuatro veces.

"Es complicado porque todos mis trabajos son freelance, necesito pedir favores a todo el mundo para pagar mis cuentas, pero aquí estoy viviendo una experiencia que en España no tendría. Trabajo y estoy enriqueciéndome mucho personal y culturalmente, estoy aprendiendo un nuevo idioma y no estoy parado como habría sucedido si me hubiera quedado en mi país", explica Antonio, productor audiovisual de 30 años.

Antonio ya se ha renunciado a conseguir su visado. "Las veces que he preguntado me han dicho que es tan complicado que ya ni lo intento. Conozco gente que invirtió tiempo, dinero, le engañaron para conseguir los documentos… Mi empresa está subcontratada por una mayor por periodos cortos y ellos no quieren invertir en contratarme y hacer todo el papeleo, y yo lo entiendo, aunque no pierdo la esperanza", cuenta. Antonio, especialmente optimista, sí lamenta lo que llama de "doble moral" cuando se trata de acoger extranjeros en el mercado de trabajo brasileño.

"Siempre se dice que venimos a robar el trabajo de los brasileños, que lo que yo hago cualquier otro brasileño podría hacerlo, pero si llegé a Brasil y encontré empleo es porque tengo algo que ofrecer y soy útil para las empresas. Creo que cabemos todos".

Nuevos migrantes en Florianópolis

Elaine Tavares

01/06/2015

El gran periodista brasileño Marcos Faerman contaba una historia graciosa, pero que sirve para ilustrar aquí. Decía él que, en aquellos años oscuros de la dictadura militar, cuando él veía entrar en la oficina algún muchacho peludo o una chica desinhibida, con una cartera de cuero, predecía: ¡va salir bueno! Y no daba otra cosa. Eran los “hippies”, por su compromiso con la vida y con el amor eran los que se constituían los mejores contadores de historias.

Utilizo este ejemplo para hablar de los migrantes que llegaron de Haití al Brasil. Si son haitianos, son buenos. No puede haber dudas. Al final, fue en esa pequeña isla en el medio del Caribe que sucedió la primera revolución hecha totalmente por negros esclavizados en esta nuestra gran Abya Yala. Y fue este pueblo que gestó la libertad que, después, prendió fuego en todo el continente.

Después de 200 años de amarga esclavitud, los negros de Haití se levantaron en rebelión, en una lucha que duró 12 largos años, con la cual consiguieron derrotar a los blancos locales y hasta una expedición francesa. Jacobinos negros. Hombres y mujeres que, animados por la revolución que sucedía en Francia, decidieron que era hora de enarbolar bien fuerte el pabellón de la libertad. Y fueron estos valientes los responsables de la única revuelta victoriosa de esclavos en toda la historia de la humanidad.

Los primeros negros llegaron a Haití en 1517, 17 mil almas robadas en distintos puntos del continente africano. Venían a servir de mano de obra para el colonizador europeo. Allí pasaron por las mayores atrocidades tanto que, de a poco, reunidos en el culto vudú, juraron destruir a los blancos y todo lo que hubiesen poseído.

Con la revolución asomando por las calles de Paris, el Haití, que era una posesión francesa, también ensayaba los pasos para la libertad. En 1791 empezaron las primeras rebeliones. El 22 de agosto, la noche de la tormenta, los negros comenzaron a actuar. En el contexto de un levantamiento de masas incendiaron las estancias y tomaron las ciudades. Fueron 12 años de luchas encarnizadas hasta que en 1802 Haití fue declarado independiente.

El precio de esa avasalladora victoria contra los blancos es cobrado hasta hoy. Pero aun así, nunca nadie podrá borrar ese hecho de la historia. Es por eso que, a un pueblo que fue capaz de esta hazaña heroica solo se puede hacer reverencia. Cada haitiano está marcado por esa gesta que influenció la lucha por la libertad en toda Latinoamérica. Nunca es bueno olvidarse que fue de Haití que Simón Bolívar recibió el apoyo para retornar a Venezuela y retomar la lucha que terminó sacando a los españoles de todas las colonias. También tenemos nuestras deudas con esos hermanos y hermanas.

De esa manera, cuando el ómnibus procedente de Acre repleto de haitianos y algunos senegaleses llegó a Florianópolis, el sentimiento que afloró fue el de la alegría. Ahora, pasados tantos años podremos, como pueblo latinoamericano retribuir todo lo que la gente haitiana aportó de bueno para que nuestros países también puedan disfrutar de la soñada libertad. Y a los senegaleses expresar nuestro respeto por la historia de resistencia durante el largo tiempo de esclavitud.

Es por conocer esas historias y tener muy claro la importancia de Haití para la liberación de toda la América que provoca hondo pesar las palabras acribilladas de perjuicio que se expresan – en libertad – por las redes sociales.

El migrante negro y pobre es malo

La escena es dramática. Un ómnibus lleno de gente sin rumbo, mirada asustada, boca seca, corazón a los saltos. Personas que salieron de sus lugares de nacimiento, no porque tenían ganas de conocer el mundo o hacer aventuras. Criaturas empujadas a caminar, porque donde nacieron o está devastado por la guerra, o tomado por la miseria extrema. Gente que no tiene otra cosa que elegir a no ser andar. Personas tomadas por el desespero y por el impulso a la vida. Hoy, aquí en Florianópolis, son los haitianos y los senegaleses que llegan, arrinconados, pero podrían ser otros pueblos acosados por la codicia de unos pocos, como pasa en los países de África, de Medio Oriente o de Asia. Son los fugitivos del hambre, de la muerte, del miedo.

Como esos hombres y mujeres que hoy se encuentran en la capital del estado de Santa Catarina, Brasil, siglos antes vinieron los italianos, los alemanes, los japoneses. Gente que, huyendo del hambre en Europa, embarcaba animada por la promesa de buenas tierras y vida abundante. Venían a poblar el gran Brasil, estimular el progreso de la antigua colonia portuguesa. Cuando aquí llegaron no encontraron la buena tierra que esperaban, pero el lugar de otros: los indios, a los cuales tuvieron que enfrentar y matar para poder conquistar el sueño de buena vida. Y fue así que mucho de la prosperidad de los inmigrantes se hizo con la muerte del pueblo originario.

En los días de hoy, migrantes empobrecidos llegan sin promesas y sabedores de que aquí la tierra ya tiene dueño. Ya aportan en desventaja. No podrán matar a nadie para tomar sus tierras y mucho menos tener en cuenta las cortesías gubernamentales. Todo lo que pueden tener es un colchón para dormir hasta que encuentren algún trabajo, en caso de que lo consigan.

En la madrugada de este lunes 25 de mayo fue así. El grupo asustado se encontró con reporteros, fotógrafos, y toda suerte de personas dispuestas a ayudar o no. Haitianos y senegaleses vinieron de Acre, que es por donde entran a Brasil, muchas veces con el apoyo de los traficantes de gente. Algunos de ellos entregan a los coyotes todas las economías de su vida, porque creen que cualquier cosa puede ser mejor que la guerra y el hambre. Parten sin mirar atrás. Son personas sencillas, sin posesiones. Es por eso que su migración es acompañada por el miedo y el perjuicio. Bien distinto de los migrantes adinerados, que a la llegada es festejada con champán haciendo estallar, ya que compran tierras, casas y pueden invertir en el lugar.

Los empobrecidos no compran nada. Ellos solo quieren encontrar una manera de ganar la vida. “Van a robar nuestro trabajo”, decía uno. “Serán los marginales de mañana”, dice otro, y por ahí va una lista de maldades del tipo provocado por el miedo del otro que es diferente, típico de quien no consigue hacer el trazado de la realidad. Los migrantes en cuestión son, además de pobres, negros.

Por lo que parece es el color de la piel que provoca tanta furia. La mentalidad esclavista del brasileño común sigue intangible. Negro es sinónimo de ladrón, vago, marginal. Como si eso fuera parte del ADN. De una manera cómoda, los brasileños, grupo constituido básicamente de migrantes, pegan en el negro todo lo que hay de malo. Se perdió en la noche de la historia los orígenes del racismo, tan fuerte y tan cruel. No es de buen gusto recordar que los negros fueron secuestrados, vendidos como animales, con sus hijos arrancados de sus vientres y usados como herramienta de trabajo. Eso es pasado y nadie más se acuerda. Los que sobrevivieron a la masacre tuvieron la oportunidad de “revolverse”. Si no consiguieron fue porque no quisieron. De esa manera piensa el sentido común.

¿Y quién no es migrante?

Cuando, en los años 80 del siglo pasado un joven cura creaba en Florianópolis un centro de acogida al migrante, la clase dominante lo veía con desconfianza. Cura rojo, comunista. Pero en aquellos días Wilson Groh no se intimidó con los rótulos que le pegaban en la cara. Con Ivone Perassa y otros compañeros él acogió, ayudó a organizar, promovió luchas. Las gentes que venían del interior del estado, en la gran ola de migración, querían una vida mejor.

Fue de esa manera que nacieran muchas comunidades que hoy hacen nuestra gran Florianópolis. Y aquellos que, en aquellos días, metían el dedo en la cara del cura, hoy reconocen su trabajo y lo veneran por haber tenido el coraje de enfrentar con generosidad la llegada de aquel mar de gente. Como ahora, los de aquí ya estaban mirando con miedo y asco. Era una gente pobre, aparentemente sin nada para dar. Y no fueron pocos los campamentos, los desalojos, las prisiones. Porque las gentes ocupaban tierras vacías y construían ranchitos.

Fueron años de lucha. Hoy esos migrantes están integrados a la ciudad. Tienen sus casas, son trabajadores, empresarios, profesionales. Son los que hacen andar el capital. Y antes de ellos vinieron los portugueses, los pioneros de Sao Paulo, los azorianos. Cada cual con sus razones. Todos buscando vida plena. Irónicamente los verdaderos dueños de la tierra fueron expulsos, muchos muertos, y hoy precisan de nuevo pelear para ocupar su propio territorio.

Entonces, como la historia va de esa manera, dando vueltas, es preciso parar y pensar. Somos un pequeño género humano, decía Bolívar. ¿Qué mal nos hará acoger al que llega, perdido de amor? Si cada uno de nosotros algún día ya fue migrante, aquí o allá. Antes que la mirada de odio y discriminación, antes que tener miedo al empleo robado o cosa parecida, apueste a la generosidad de la acogida. Esa gente que llega de lugares tan distantes, con otro idioma, con otras costumbres, venció una gran batalla, que es la de continuar vivo, a pesar de todo. Que no encuentren la muerte en nuestra mirada.

Una oportunidad, solamente una oportunidad. Es todo lo que ellos quieren.

Elaine Tavares es periodista

En el marco de la conmemoración del Día Mundial del Refugiado tenemos el gusto de invitarles a la premiere del documental sobre mujeres refugiadas

S U E L O
mirar al
C I E L O

Les esperamos el viernes 19 de junio de 2015

A las 16:45 horas

En el auditorio del Museo Memoria y Tolerancia

Plaza Juárez

(Frente al Hemiciclo a Juárez, Alameda Central, Centro Histórico)

Entrada libre

Agradecemos confirmar su asistencia al teléfono 5083-1713 o al correo electrónico mexme

We believe 1 family torn apart by war is too many. Join UNHCR and share their stories: http://stories.unhcr.org

The Global Struggle to Respond to the Worst Refugee Crisis in Generations

By PATRICK BOEHLER and SERGIO PEÇANHA JUNE 8, 2015

Eleven million people were uprooted by violence last year, most propelled by conflict in Syria, Iraq, Ukraine and Afghanistan. Conflict and extreme poverty have also pushed tens of thousands out of parts of sub-Saharan Africa and Southeast Asia. Here’s a look at the international response to what has become the worst migration crisis since World War II, according to the United Nations.

Syria’s neighbors have been making it harder for migrants to cross into their territories.

Kurdish women and children from Syria at a Turkish military checkpoint near Kobani, a Syrian town badly damaged by the war last year. Bryan Denton for The New York Times

About 11 million Syrians displaced, four million abroad, since 2011.

In Iraq, nearly three million displaced since Dec. 2013.

Taxing the Neighbors

Years of violence in Iraq and Syria have stretched the capacities of neighboring countries to accommodate the displaced. In Jordan, unemployment has almost doubled since 2011 in areas with high concentrations of refugees, according to a recent International Labor Organization study. Lebanon began to require visas from Syrians in January. Refugees now make up about 20 percent of Lebanon’s population. In March, Turkey announced it would close the two remaining border gates with Syria.

Thousands of Bangladeshis and Rohingyas, an ethnic minority from Myanmar, have fled from poverty and persecution.

Rohingya refugees from Myanmar at a temporary shelter in Bayeun, Indonesia, in late May. Sergey Ponomarev for The New York Times

25,000 boarded smugglers’ boats in the first quarter of this year.

Rohingyas are denied citizenship and basic rights in Myanmar.

Fleeing by Sea

Indonesia and Malaysia, countries that in the past have quietly taken in many refugees from Bangladesh and Myanmar, first reacted to the new rise in migrants by vowing to send back smugglers’ boats. Facing public pressure, they reversed their stance in mid-May, saying they would provide shelter to migrants still at sea. An absence of landings and a paucity of sightings suggest that the inflow has subsided.

The European Union wants to stop smugglers near the African coast. European governments are divided over the fates of those who reach shore.

Migrants caught in limbo at the Abu Salim detention center in Tripoli, Libya, in late April. Tyler Hicks/The New York Times

78,000 people migrated this year. 1,800 died in the sea.

Civil war in Libya has made human trafficking easier.

Division Over How to Respond

In May, European leaders said they would form a naval force based in Italy to combat people-smuggling. This week, the European Commission appealed to the bloc’s member states to accept quotas of migrants to relieve the burden on southern states, like Italy and Greece, which are the main landing points for them. Poverty and war in places like Libya, South Sudan and Nigeria are driving migrants to make the perilous journey across the Mediterranean Sea.

Fighting between Ukrainian troops and pro-Russian separatists has severely damaged Ukraine’s industrial belt.

Refugees at a camp in Donetsk in eastern Ukraine in August. Sergey Ponomarev for The New York Times

1.3 million displaced inside Ukraine.

867,000 Ukrainians have left the country, most to Russia.

Crippled Economy

Hundreds of thousands of Ukrainians have fled to Russia. But European Union countries, like Poland, Germany and Italy, which are among the top destinations for asylum seekers, have rejected most applications from Ukrainians. Less than a third of the $316 million needed in 2015 for the United Nations’s humanitarian response has been raised so far. The conflict was particularly damaging to Ukraine’s economy, which is expected to shrink 9 percent by the end of the year.

Sources: Internal Displacement Monitoring Center, United Nations High Commissioner for Refugees, International Organization for Migration

Additional work by Joe Burgess, K.K. Rebecca Lai and David Furst.

The Opinion Pages | Op-Ed Contributor

Creating a Market for Refugees in Europe

By PETER H. SCHUCK – JUNE 9, 2015

Credit Michela Buttignol

THIS year we have seen a record number of refugees trying — and too often dying — to get across Europe’s Mediterranean frontier, propelled by brutal wars, the collapse of Libya and other states, environmental disasters and grinding poverty that both cause and feed on this human misery.

The seemingly unending flow of migrants, on top of earlier flows by economic migrants desperately seeking entry to Europe’s common labor market, has thrown the Continent’s politics and policy makers into crisis, placing support systems under strain and fueling a surge in right-wing extremism.

Given Europe’s commitment to a humanitarian policy, the question is not whether to let the genuine refugees in, but where they should go. The European Union is considering a system of quotas that can both distribute the burdens of refugee protection among participating states and create alternatives so that migrants won’t be forced to pay smugglers to cram them into unseaworthy vessels and dump them near shore, or worse.

Negotiating such a system will be very difficult. Countries have an incentive to free-ride on their neighbors’ benevolence. They also know that it gets harder to send refugees back home the longer they remain, so they offer only temporary safe haven, if that. Some states, like Germany and Sweden, did more than their share in past crises and may want their quotas lowered to reflect this.

Refugees also have diverse incentives: Although all want protection, many hope to end up in prosperous countries where they might settle permanently; others hope to return home as soon as conditions permit.

A scheme allocating protection burdens according to each state’s capacities, much as the European Union is likely to adopt, is essential. A regional authority should calculate each state’s fair share using objective criteria such as gross domestic product, population and land mass. (The formula might also grant credits for past protection efforts.) It should also estimate how many refugees need protection, temporary or permanent, and how many of those can legally qualify for it — mere economic migrants cannot.

Here’s my proposed innovation: The agency should create and regulate a market in which states can buy and sell all or part of their protection quota obligations. Both the agency and the selling state must enforce international standards to ensure that the receiving state protects the human rights of those it agrees to accept.

Just as cap-and-trade schemes enhance environmental protection, this market would maximize the number of refugees protected by exploiting differences in states’ resources, politics, geography and attitudes toward newcomers. A more ethnically homogeneous or xenophobic state might eagerly pay a high price (in cash, credit, commodities, political support, development assistance or some other valuable) to more refugee-friendly states to assume its burden, rather than having to bring them in-country.

Such payments already take place, in a way: The United States and other countries sometimes pay other states to harbor immigrants; Australia just agreed to give Cambodia $32 million to do so.

Almost by definition, such a market would produce more protection than the status quo does, while ensuring that each state does its share in one form or another and that human rights are respected.

Other questions must be resolved. For example, how much of a refugee’s identity could states learn before trading? Could refugees veto being sent to a particular protecting state? (International law would say no — it merely bars returning them to persecution and requires a harboring state to meet their basic needs.) How would the agency enforce these obligations?

Some will object that the market element offends common morality by “commodifying” refugees. But if trading protects more refugees than the status quo does, under conditions at least as favorable to their human rights, the newly protected will surely welcome it — just as environmentalists now endorse the trading of pollution rights.

Critics need a reality check. Whether they object on the grounds of national interest, weak enforcement or on the fear of dehumanizing the people they are trying to help, they must recognize that these problems apply to an even greater extent to current refugee arrangements. We must not let the perfect be the enemy of the better; even an imperfect reform may still make more refugees better off.

Europe has several advantages in designing such a system. It is wealthy, faces long-term worker shortages because of low fertility, can work with the European Union’s institutions and resources, and knows that prompt collective action is urgent — in contrast to, say, the Association of Southeast Asian Nations’ recent disarray in the face of large refugee flows from Myanmar and Bangladesh.

Europe also can build on an earlier model. The Vietnam War and its aftereffects pushed out millions of refugees, who were then often turned back by some countries of first asylum. In 1979, after a tragically slow start, the United States assembled a large coalition to provide both temporary relief and permanent resettlement for some 1.7 million refugees — though not before countless thousands died. Adding a market element might have protected even more.☐

Peter H. Schuck is a professor at Yale Law School and the author, most recently, of “Why Government Fails So Often, and How It Can Do Better.”

A version of this op-ed appears in print on June 9, 2015, on page A23 of the New York

Seminario de Braceros de hoy y ayer, jornaleros de aquí y allá: El trabajo agrícola en perspectiva migratoria

Miércoles 10 de junio, sala “A” de usos múltiples, a partir de las 9:30 horas.

Se trasmitirá por la página de YOUTUBE del COLMICH.

https://www.youtube.com/user/elcolegiodemichoacan

Convocatoria concurso mujer migrante, cuéntame tu historia 2015.pdf

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s